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2 de noviembre de 2008

La muerte perforante.

Tendido alli sintio el amargo sabor de la sangre en su boca, no podia habrir los ojos la gran luz resplandesiente que se encontraba sobre él lo evitaba. Semtía el dolor profundo de los huesos perforados, un nervio estaba sufriendo y todo su ser se estremecia.
Sentia un calor inconsebible en sus musculos las cuales se encontraban en total tensiòn, cada musculo de su cara sufria.
Y solo podia traspirar.
No podia moverse, se encontraba casi anestesiado, y el dolor lo estremecia y lo cubria cual una manta oscura.
Trato de sonrreir todos los dulces placeres que habia probado lo habian llebado a esa situación y sabiendo que eso ocurriria, no se ubiera pribado de ninguno.
"Morire, morire" se repetia para sus adentros, casi podia desir que sentia la muerte habalanzada sobre su cuerpo, ella se encontrab ciceando, entraba en su boca habierta, y lo mordia desde adentro. El sufrimiento era enorme, y podia sentir como arrancaban los huesos del cuerpo. Pronto sesaria pronto se iria y todo habria acabado estaria al fin descansando donde mas queria, en su lecho.

Al fin el dentista se incorporaba, retirando sus taladros y demas maquinas de tortura mientras decia:

-Bueno, hemos finalizado, tome y escupa alli- le entrego un baso al paciente.- La extraccion ha salido bien, pero creo que me pase con el sedante, ¿como se siente?"

24 de octubre de 2008

Corriendo (pt. 1)

"Corriendo"

Si quieren mirar, que miren. Que miren. ¡Que miren todo lo que quieran, carajo!
Que miren si fracaso, si fallo, si tropiezo, Que miren.
Y sí, a veces me gusta correr, me gusta ver a a dónde llego. me gusta sentir esa urgencia, esa energía que fluye por mis piernas y reanima el cuerpo muerto de aburrimiento. ¿y si los curiosos miran? A mí que me importa si me odian o me aman; si esa energía es mía, solamente mía. ¡Miren como se siente!
Como odian al que Hace, los que Miran. ¿Por qué nadie hace lo que dice quiere hacer? Vouyeristas de la vida, que se tocan en la oscuridad, en la esquina más inmunda, en el rincón más recóndito.
y cuando es muy tarde, se lamentan, y entre lágrimas surgen palabras de perdón a las promesas que no pudieron cumplir. Cuando quieren correr, ya no pueden ni caminar.
Jamás prometas.
Para saber que se corre, hay que saber que antes uno estuvo parado. Hay que saber parar, y saber a dónde ir.

18 de octubre de 2008

"Odio los ruidos de la ciudad, perturban mis sueños"

Y sí, otro cuento sobre sueños. Es otra cosa que me encontré escrita en una hoja cualquiera ( o sea: hace mil que no escribo nada nuevo ).


Un hombre sombrío, alto y flaco, esperaba sentado en su habitación. Estaba quedándose dormido. Sus ojos se balanceaban entre los colores difusos y caían dentro de la gris ensoñación.
Pronto se zambullió en el mar interior, y nunca más nadie lo volvió a ver.
Su cabeza voló en pedazos.
Su escopeta tocó el suelo.



Si, es un cuentillo VIOLENTO. No me quiero ni imaginar mi estado de ánimo cuando escribí eso.

TORMENTA

La furia y el pésame, habían tomado el control de su mente. Ahora se mezclaban en un menjurje de ideas, tal vez la palabra menjurje no se la adecuada, tal vez se podría usar la palabra caos, alboroto, rió, tiradero, son muchas las imágenes practicas para este solo concepto. Pero la mas aproximada, la mas tangible seria la forma de una tormenta.
Una tormenta negra oscura y violenta que cubría toda la faz de su mente, que envolvía toda idea pura y tranquila, y esta era a su vez transformada en otra idea, otra forma negra y densa que se sumaba a su gran nubarrón de paranoia.

Trago, dejo pasar esa sensación áspera por su garganta como tantas otras veces y empezó a preguntarse, cual era la causa de todo.
¿Que había desatado tal infierno? ¿Porque sentía el deseo de correr, de huir de sus pensamientos? ¿Quien, que le había echo esto? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Porque?
Las preguntas solo sumaban caos, confusión, y esta a su vez invocaba a la furia, a la violencia. El thanatos superaba con creces cualquier deseo positivo, cualquier intento de calmarse era destruido por los seres que rodeaban a su persona. Esos espectros tangibles, torturándolo, destruyendo cada gota de paz que podía quedar en su el.

Un instinto de autoflagelación, de dolor, lo invadía. Se concentraba todo lo que podía para quitar de la ecuación las preguntas.
La primera llego rápido gran parte de lo que ocurría era causa de una sensación.
Se sentía segregado, aquellos que eran sus amigos lo habían ayudado, que lo habían acogido, le hablaban solo lo justo y lo necesario, no entendía porque y aunque su ser racional le decía que sus motivos eran errados e injustificados, aun así se sentía abandonado desde hacia meses.

Luego todo cobro sentido. Sus pensamientos lo habían atrapado desde hacia ya días, quería correr porque se encontraba encerrado allí en su cabeza, dentro de su mente, dentro de una enorme habitación con paredes de algodón.
Desde hacia años lapsos de furia lo abrazaban cual lenguas de fuego, y el cedía dañando a todo el que lo rodeara, tal vez fuera eso por lo que lo habían dejado solo, abandonado.

No los culpaba, el cuando no importaba, el que donde era irrelevante, el porque era obvio, y el culpable era el mismo, como siempre lo había sido, cuando todo se nublaba y cuando todo se ponía oscuro la violencia lo dominaba, esa violencia que lo había segregado, esa confusión que lo hacia atarse para no caer de su camilla.

Todo era suya como había sido siempre, pero ya pasaría el efecto de la pastilla estaba empezando a surtir efecto. Y la tormenta seria lo que menos le importara.

No creo que tenga mucho que decir solo salio y creo que sensillamente me encanta. Saludos y firmen q decir hola y Pase, te quedo lindo, te quedo feo no cuesta nada.

balzhak

15 de octubre de 2008

La pesadilla de despertar


La pesadilla de despertar


Tal vez la tortura sea poco comparado con lo que siento en este momento, la desesperación me abruma, me inmoviliza, me invade. Me enloquece. La frustración de ser consciente, de estar lúcido me asquea. Una sensación rancia sube y baja por mi columna desde que despierto y mi tormento solo se calma cuando mis párpados colapsan.
Dormir, solo deseo dormir, estar despierto me enferma, una sensación oscura insondable me invade cada vez que la luz golpea en mi retina. Necesito dormir, necesito escapar.
Tal vez sea mi propio opio, mi droga secreta. Lo cierto es que solo yo conozco esa realidad onírica, hermosa, bella y fresca. Pero por sobretodo las cosas Real.

Día tras día, mi escape esta al caer en el mundo de los sueños. El sudor frío al despertar, y el deseo constante de dormitar mientras trabajo. Mientras como. Mientras me baño.

Dormir.

Mis músculos están débiles, mi cerebro atrofiado. El deseo se apodera de mis fuerzas, y el sueño de mi vigilia, y así me trasporto a ese lugar, ese enorme castillo con gigantescos jardines de tonos violetas y azules, con enredaderas de acero que hablan con mi persona irreal, inmaterial, insustancial. Soy todo lo que quiero ser, y hago todo lo que quiero hacer.

Tal vez he perdido mi trabajo, mi casa, y la mayoría de mis amigos. Pero nada se compara a esa tortuosa sensación de estar despierto aunque sea 2 horas por día.

Solo quiero dormir



Bueno como hacia rato que no ponía algo acá va, una pavada como tantas otras que se me ocurrió algo tarde un dia de esos donde a uno le agarran ganas de escribir y bueno espero que les guste.

Un saludete especial para si un amigo que se uño* a la familia loca de los Blogger (ni tan loka no?) si El Lea se lo banca y lo lee, Bienvenido Man!!!

Bue saludetes a todos tara!


balzhak


*(N. de D. : Si, el Señor balzhak escribió "unió" como "uño". Decidí dejar la palabra como está - para el orto - porque, bueno, porque es demasiado gracioso. Además, debe ser apropósito.... ¡TIENE QUE! )

23 de julio de 2008

Recomienzo con lo nuevo, de lo de antes.

1. Introducción


Hay veces que me siento vacío, como que echo algo de menos. Un extrañar raro, misterioso y que anda en sombras; un amor a primera vista. Ese lazo místico que se siente con otra persona, con alguien que pasa por la calle... O que sólo "pasa", no importa por dónde, o de qué manera (acabo de notar la similitud entre "extraño" y "extrañar". Extrañar es, verdaderamente, una sensación extraña, indescriptible. Extrañar es como el amor, o ES el amor, o el amor es extrañar).
Tengo la teoría, aunque no estoy muy seguro, de que extraño escribir. Es decir, extraño escribir, pero dudo si esa es la razón del vacío.
Hace mucho tiempo que no escribo (demasiado, dirán algunos, los pocos que me leen). Creo que dejé la escritura debido a las tantas trabas, obstáculos y restricciones que me había auto impuesto. En algún momento abandoné la búsqueda de la expresión, y me volqué a la de las formas más complejas, de las ideas mejores y de los temas más interesantes ( esto a la luz de un tonto como yo, que no entendía de dónde provenía la emoción en la escritura).
Todo debe haber comenzado por un texto en especial (por desgracia para mí, echarle la culpa al texto sería muy tonto) que voy a dejar en el anonimato para que lo puedan leer sin lo anecdótico de fondo. De todas maneras, la culpa fue mía, no por escribirlo, sino por no entenderlo: creí que me gustaba por su forma, cuando lo que me gustaba eran las emociones que, supongo (o espero), pude plasmar.

Como las explicaciones y las disculpas valen menos que nada (menos todavía que una palabra dicha porque sí, menos que un capullo vacío que hace tiempo perdió su mariposa) voy a escribir algo nuevo. Y cuando digo nuevo, uso todo su sentido. Voy a escribir algo de cero. Nuevo. Como un regalo sin abrir, o el olor a libro nuevo. O la sensación de la Primavera (de latidos fuertes, siempre únicos). Partir de cero, con una hoja en blanco.



2. Extracto

- De verdad no te lo quería decir- Sus palabras retumbaron en la oscuridad- Pero no había otra opción, era casi el destino -.
Que hermosos labios tenía, tiene...
- ¿Casi? ¿"Casi" el destino? - dijo él - ¿Cómo es un "casi-destino? ¿Un designio a medias? Explicamelo.-
- No hay mucho que explicar. Es algo que se tenía que hacer.-
- De verdad no entiendo. Esas palabras no parecen tuyas.-
- Bueno, son.-
- No quiero creerlo.-
- Mejor creelo. Si no lo crees, te lo escribo de nuevo.-
- No, gracias.- Hubo silencio por mucho tiempo.- Te leo, pero no creo lo que leo. No me interesa saber el por qué, sino... el "por qué".
Quiero saber el por qué-
- ¿Cómo? Si te vas a poner así, mejor no digas nada.-
- No digo nada. escribo, a lo sumo. Y quiero saber el por qué.-
- ¿Qué por qué?.-
- El de este sinsentido ¿No sentís que la vida parece armada para uno? Como un sueño. Las piezas encajan, se arman. Hay veces que todo es tan irreal... ¡Las piezas caen en el lugar exacto, como por arte de magia!-
- ... Como si fuera el destino...-
- Entonces... ¿Qué carajo es un casi-destino? ¿Una pieza que cabe a medias?-
- No sé... capaz es la pieza de otro.-
- Capaz es un gran sueño, que parece tener sentido, y en realidad es un delirio, donde ninguna pieza encaja. Capaz me estoy despertando, y veo las cosas de otra manera.-
- ¿Y yo que? ¿Me soñas vos o yo te sueño?-
- ¿Y si los dos nos soñamos? ¿Y si todos nos soñamos?-
- ¿Importa?-
- No.-
- Listo...- Silencio - Me tengo que ir. Chau.-
- Chau. -


3. Polillas


Sus pies frotaban el suelo, levantaban polvo y piedras. Era una danza colosal, oscura. Era un ritmo, palpitar acelerado de voces interiores que gritaban a coro las palabras ocultas de la Libertad. esas palabras que no son palabras, sin sonidos ni símbolos. Palabras tan infinitas y gigantescas que resultan la única propiedad de un ser, la unión de todas las cosas. palabras que se sienten como bailes desquiciados.
Como ritmos de energía astral canalizada; como explosiones desde adentro, son las acciones nunca hechas, los conceptos sin palabras, las mariposas fuera del capullo. Las cosas desconocidas, cubiertas por el manto nocturno, silenciadas por el rugir de las olas del tiempo.
Las estrellas en el cielo, únicas testigos de lo acontecido. Y bailará hasta morir, bailará feliz de morir bailando. Será concepto sin palabra, eterno, insondable. Será mariposa de la noche, será polilla, será libre.

29 de mayo de 2008

EL CAZADOR DE SUEÑOS

Bue volvio balzhak, Eo eo eo aaaaa, la verdad no se para q carajo escribo aca si se q nadie lo va a leer, solo aprobecho pa poner un cuento, si les gusta bien o si no tmb, porq no lee nadie, Saludos para el q lea esto si es q hay alguien capaz, aca mando un cuento.

El cazador de sueños

Aquel extraño paraje era turbado por sus agitados resoplidos y su frenética carrera, corría desesperadamente hacia delante sin pensar, pues el no pensaba, el solo trataba de sobrevivir, solo corría, solo soportaba la carga de ser lo que era. El no era como los demás en su mundo, en su mayoría los que gobernaban en aquel mundo, eran ideas que vagaban por esas llanuras solo caminando sin pretender ser más que eso, tal vez eran miedos que se escondían en las cuevas dentro de las sombras, esperando, para turbar el ambiente cuando menos se lo esperaba, tal vez recuerdos, criaturas enormes que daban vida a los miedos y a las ideas, y también a él.

El era completamente diferente, el no era efímero como las ideas, o los miedos, o incluso los recuerdos, el era un sueño y como tal no era fácil de acabar, los sueños son casi eternos y solo mueren cuando se destruían los enormes parajes en los que el se encontraba o cuando son asesinados, y ese era el motivo por el que corría, el debía seguir existiendo.

Para que desaparezcan existe un ser llamado “El Cazador” este es el vocero de “El Gran Dedo”, el cazador es aquel que se encarga de destruir lo que ya no sirve, es aquel que recicla el ambiente, el que se encarga de eliminar a los miedos o incluso el que acaba con las mayor parte de las ideas.

El no era por supuesto un cazador como lo conocemos, no llevaba ni lanza ni cuchillo, el no buscaba cortar el cuellos de su victima, su forma de matar era muy diferente, era mas, sutil, el buscaba hablar con sus victimas, y por medio de esta conversación se decidía si la idea o el miedo debía permanecer en pie, o caer en el completo olvido.

El Cazador corría detrás de su victima, “Los sueños no escuchan razones, solo corren.” se decía mientras seguía corriendo a toda velocidad. El sueño entro en una cañada resoplando y su perseguidor vio una pequeña posibilidad, simplemente doblo, su estrategia era casi mecánica, calculada hasta en el mas diminuto detalle, en las cañadas se encuentran los miedos, los miedos quitan la razón, devoran ideas completas, incluso encierran a los recuerdos y los torturan con un olvido parcial, imposibilitando cumplir su función.

El cazador sabía que dentro de aquella cañada vivía el mayor de los temores que habían en aquel mundo, había “hablado” con él varias veces, pero su voluntad era muy firme, era inquebrantable y su hora no llegaría pronto, el sueño corría hacia el sin pensar lo que habría mas adelante. El cazador siguió el recorrido, subió por uno de los costados de la cañada y siguió por arriba, las paredes de esta formaban un enorme pasillo, y el lo miraba desde arriba, aun podía ver al sueño y este se encontraba a pasos de aquel enorme miedo.

El sueño siguió corriendo por la cañada, hasta que de pronto fue golpeado por algo, voló por los aires aullando y golpeo una de las paredes de la cañada. Callo al piso sin entender que lo había envestido, se levanto y miro a su alrededor, nada se encontraba allí ¿que había pasado?, otro golpe salido de la nada lo levanto del suelo y lo tiro contra otra parte de la cañada, el sueño mientras volaba vio una sombra moverse.

Golpeo contra otra de las paredes, callo demolido, eso no interrumpiría para nada su carrera, algo debía hacer y entonces decidió enfrentarse a las sombras que lo atacaban, empezó a correr hacia ellas e intento golpearlas, pero solo daba contra el piso, y cada golpe lo hacia brillar un poco, y cada vez que brillaba las sombras se contraían y retorcían de dolor. El miedo fue golpeado hasta desaparecer.

El sueño estaba cansado y se sentó en el piso, debía interrumpir su carrera, al menos por un tiempo, se sentó contra una pared de la cañada y vio como una forma bajaba por las paredes de la cañada. Su perseguidor lo había alcanzado, la contienda se reanudaría, como tantas otras veces el sueño no tenia descanso.

-Buenos días- fue lo primero que dijo el cazador en un tono levemente alegre.

-Buenos días- respondió el sueño como si tal cosa, no se sentía acorralado solo ni preocupado, sabia que si tenia la voluntad suficiente podría superar cualquier cosa.

- Como sabrás, yo soy el cazador-dijo el perseguidor,- ¿cual es tu nombre?

- Sabes bien que nada en este mundo lleva un nombre a cuestas-dijo extrañado- ¿porque preguntas algo que no tiene respuesta?

- Todo tiene respuesta, y todo tiene un nombre, aunque no lo se lo hayamos dado.

- Te equivocas, el nombre es solo para identificar algo, algo que cumple una función, si no se lo hemos dado, es porque no tiene un nombre, y por tanto no cumple ninguna función.

- Tal vez tengas razón-dijo en dubitativamente,- ¿cual es tu función?

- Mi función- dijo en un tono de duda.- realmente no la conozco, solo sigo lo que me dicen mis instintos, creo que mi función se da si ago eso.

- Si ni siquiera sabes tu función, o tu nombre, porque corres, ¿acaso tiene sentido seguir corriendo sin un nombre por el cual llamarte, o sin una función que cumplir?

- Pues, realmente yo creo que si.

- Pero eso no tiene sentido.

- Nada tiene sentido.

- Eso no es cierto, algo tiene sentido, algo es real, esa realidad es por la cual yo existo, y existes tu y existen todos aquí, desde los recuerdos hasta los miedos.

- ¿Y tu conoces esa realidad para la que trabajas?

- Si de alguna manera, ella es aquella, que me dijo que necesitaba matarte al igual que a aquello con lo que acabaste hace un rato.

- ¿A esa enorme masa negra? Pero si tu deber era matarla, ¿porque estaba allí?

- Para que cumpliera mi función mas adelante, tal vez, o tal vez no era su hora, no lo se, solo se que debí dejarla vivir.

- ¿Su voluntad era muy fuerte no?

- Si, realmente no se como pudiste dormir a esa cosa

- Solo seguía a mi instinto, se q nada puede pararme. Y solo corro hacia donde debo ir.

- Pensé que corrías de mi.

- Disculpa- dijo escondiendo una risa- pero te equivocas, solo tengo que llegar a un lugar, no se donde ni cuando ni como, pero eso es lo que debo hacer, todo lo que se interponga, debe correrse o desaparecer. Eso te incluye, por favor apártate.- dijo levantándose.

El cazador quedo completamente sorprendido, la fuerza con la que comenzó a resplandecer el sueño fue impactante, fue increíble, fue hermosa. El cazador, se levanto, y lo saludo con la mano, era entupido querer desaparecer aquel sueño, no tenia sentido el intentar hacer algo como eso, ni la realidad ni la razón, ni cualquier otra arma lo haría parar.

21 de noviembre de 2007

Historia de mi Bisabuelo

Esto no tiene el mas minimo sentido, tal vez sea por eso q lo posteo, se q lo escribi yo, tiene todas las caracteristicas:Mal redactado, muchas faltas de otrografia, las q! etc.

Bue lo dejo, no se cuando lo escribi y se q es un monton (Es mas reto al q se le ocurra a leerlo!!)


PERO LO DEJO IGUAL PORQ ME CHUPA UN HUEVO

Saludos

Historia de mi Bisabuelo

Tal vez lo que escriba tendrá sentido solo para mi, lo escribo solo por la necesidad de escribir, los que me conocen saben que soy solo un aficionado a los libros y cuentos, y me gusta escribir solo por el simple echo de poder narrar una historia.
En cambio de mis amigos, yo no despliego sobre el papel ningún tipo de sensación, ningún tipo de sentimiento al crear un texto es solo una forma de pasar el tiempo, de relatar historias que se me ocurren, nunca lo hice como una forma de arte.
Mi padre me dijo alguna vez entre sus muchos discursos y sermones que tanto escribir como dibujar, que tanto tallar como modelar, que tanto construir como cualquier tipo de emprendimiento mostraban un vestigio de humanidad, que era esto lo q nos definía como seres humanos puesto que los humanos éramos los únicos que lo hacíamos por el simple hecho de hacerlo, el simple echo de sentir algún tipo de placer o el simple echo de demostrar algún sentimiento o reproducir una idea.
En síntesis sentía que mi padre visualizaba a un humano como una especie de artista, u obrero que supiera y que disfrutara lo que estaba hacía, este concepto era totalmente ajena al que yo tenia de ser humano, mi visión era un poco menos romántico, y mucho mas simple. Mi concepto era básicamente, que el ser humano era parecido a Dios, en su forma de pensar o de sentir, esa simple forma de pensar me fue inculcada bajo el techo del hogar de mis abuelos yo pasaba el todo el tiempo en la casa de ellos, con mi abuela, mi abuelo y mi bisabuelo y mi tía. Pasaba la mayor parte de los días de semana allí, para ir al colegio al que había asistido mi madre y pasar las tardes jugando a la genérala con mi abuela o tal vez hablando de las innumerables batallas de mi bisabuelo, mi residencia real era un departamento aledaño a la casa de mí otra abuela, casualmente también estaba como tercer departamento el de mi otra tía, la cual vivía con mi primo el cual fue y seguirá siendo un desastre por lo que el presente muestra.

Con el paso del tiempo y al ir creciendo me fui acomodando a la vida de mis abuelos, a su situación económica, social y sobretodo me fui encariñando con la de mi bisabuelo, este vivía en la casa de mis abuelos ya que mi abuela lo cuidaba al y a la tía de mi abuelo la cual ya era muy vieja y murió cuando tenia yo tenia la temprana edad de 6 años.
El primer recuerdo de mi bisabuelo es el de un anciano de 90 años sentado leyendo unos antiguos poemas catalanes su provincia natal, este silencioso anciano había trabajo de albañil construyendo iglesias, había sido ascendido a capataz para varias obras, y cuando llego la invasión de Franco desde el norte de África había combatido en la guerra civil española y se había mudado a Argentina por haber peleado en el bando perdedor en la susodicha guerra, siempre hablaba de sus vivencia y sus heridas de guerra, era un hombre fascinante y también era un hombre triste.
Al haber llegado a la edad de 84 años aproximadamente su esposa lo había dejado solo cruzando la puerta hacia el otro lado, eso lo tenia consternado, lo entristecía, hasta el día de hoy creo que nunca sentí tal pena por una persona, tal vez seria por eso que yo siempre hablaba con él mientras que mis hermanos y mis primos no podían entablar una conversación, yo pasaba tardes enteras con él disfrutando sus relatos, consumiendo sus conocimientos, era un conocedor de la vida mas allá de todo, había disfrutado de todo un poco, y había sufrido de todo un poco.
Con los años me entere de cosas de su juventud, tales como que era un excelente bailarín, él contaba que había ganado un concurso bailando 24 horas seguidas y de premio le habían dado un reloj de oro, que perdió en la guerra, también de que en sus años dorados había sido boxeador y había sido un excelente jugador de football.
Con la edad lo fui viendo cada vez mas cansado, cada vez mas agotado, y cada vez mas melancólico, recuerdo haberlo visto llorando frente a la foto de su esposa de espaldas a la puerta, recuerdo, como miraba sus libros catalanes, recuerdo haberlo oído hablar 1 y 1 millón de veces de su hogar natal, su preciada Cataluña y sus obras en la juventud.
Así lo vi envejecer, añorando y perdiendo las ganas de vivir, cruzando una barrera de en la edad q poca gente cruza, los 100 años de edad, siempre triste y cansado, su cuerpo no podía resistir mas, ya a los 98 usaba andador, y a la edad de 99 años sabíamos que tenia cáncer de piel, cosa que realmente no nos preocupaba puesto que el cáncer se esparce mediante la reproducción de la células, y a su edad bueno, pues no se reproducen demasiado y definitivamente eso no seria lo q lo acabara, nadie lo sabía hasta ahora y seguramente nadie se lo esperaba.
Al pasar los 100 ya tenia una imposibilidad para mover los músculos faciales y su cuerpo no adquiría los nutrientes necesarios de los alimentos. Ya su actitud había cambiado, ya no esperaba seguir viviendo hasta el momento que dios lo llamara solo quería reencontrarse con su amor, y se había vuelto casi un ermitaño, trataba a todo el mundo de forma tosca, mi abuela estaba desperada y no sabia que hacer con el pobre anciano.
Yo pasaba un día en la semana en la casa de mi abuela, y a las tardes dormía, en la pieza de mi abuelo donde había otra cama para que si alguien necesitaba cuidarlo estuviera cerca y cómodo, tal vez hay empecé a sentir la necesidad de morir de este hombre, no era solo un deseo era una suerte de necesidad biológica, o una especie de deseo convertido en necesidad, su cuerpo no aguantaba su vida había sido larga y dura y su mente baga por las recónditas vivencias de su pasado, miraba todo el día el televisor, sin ver nada, solo se sentaba y fijaba su mirada. Al pasar las tardes en la habitación de mi bisabuelo me di cuenta de muchas cosas, viéndolo entre las sabanas lo vi llorar, y así dormir, y yo también dormí.

Pasaron varios meses de pesadillas entre las sabanas y despertares con sudor frió, muchas de las pesadillas tenían que ver con la muerte, incluso llegue a soñar de manera muy real la muerte de mi mejor amigo, ese día llegue a despertarme y mandarle un mensaje de texto y al no responder salí desperado a llamarlo por teléfono sentía a la muerte muy cerca, solo una vez lo había sentido tan cerca.
Una tarde tuve un sueño particularmente terrible, estaba sentado sobre el regazo de la muerte y ella me apretaba con su escuálido brazo y no me dejaba moverme, lo único que hacia era resoplar sobre mi hombre, el sueño duro bastante intentaba hacer preguntas, pero la muerte solo decía que el trato estaba cerrado, que la vida iba y venia, siempre respirando hondo y pesado sobre mi hombro. De pronto a la muerte no respondió, dio un último resoplido, hasta que la muerte comenzó a toser y temblar, me miro y dijo algo como”es momento de dejarte” de una forma muy brusca los resoplidos se transformaron en vibraciones, y en un salto la muerte me soltó y se transformo en mi bisabuelo.
Desperté sentado y asustado escuchando los resoplidos de la muerte retumbar en mi orejas, pero, pasados unos minutos, me di cuenta que no eran ecos lejanos producidos por el impacto del sueño, algo los ocasionaba cerca, era mi bisabuelo, respiraba y aspiraba como si estuviera mal, cansado, de respirar… agonizando.
Me levante rápidamente me acerque lo mire y dejo de respirar, tal vez, fue por viejo, tal vez fue la simple necesidad producida por el cansancio, tal vez solamente alguien escucho su deseo y lo cumplió, dejo separar a su cuerpo de su alma para poder encontrarse con su amada.

Mire al anciano, me sonreí, tal vez debería haberle avisado a mi abuela, pero sabría que no reaccionaria bien, tal vez debería haberle puesto una sabana en la cara, pero en vez de eso solo preferí caminar y dejarlo dormir.
Supongo que un ser humano no solo es alguien con la inteligencia como para desarrollar algo y desarrollarlo bien, no solo el arte, o la inteligencia es lo q lo define es también la posibilidad de elegir que hacer con su vida, y como terminarla.

26 de octubre de 2007

El tiempo se ha muerto

El tiempo se ha muerto.

Eso es lo que dicen, las voces por ahí. Los rumores palpitan en la sangre de mi cerebro de manera violenta, dañina. Son vientos de cambio, que traen las tormentas.
Largos silencios han pasado. Horas sin sueño, vida sin sueños.

¿Que es lo que está pasando?

Las palabras que escribo, las letras que las forman, las lineas que las dibujan... nada es mío. Idiomas han muerto en pos de la expresión más perfecta. Idiomas que yacen sin recuerdo, y son mirados con desprecio.

El tiempo se ha muerto.

Ya nada pasa como pasaba antes. Son los vientos del cambio que arrancan los árboles. Los gritos de dolor, raíces podridas arrancadas de mi mente.

¿Que es lo que está pasando?

Ya nada pasa. Todo detenido, en maneras psicóticas, imposibles, anti-físicas. Diganme loco, pero la realidad se separa, se divorcia. Los grandes paneles del tiempo y el espacio parecen más cerrados que nunca. Todo convulsiona en una masa extraña de colores, luces, materia y mente.
Nada existe completamente, y existe más de lo que debería.

¿De qué estoy hablando?

Azul. Todo inundado de un color azul. Un mar azul de turbulencia irracional, que nos separa. ¿Donde está mi granizo? ¿Dónde quedaron los universos, las galaxias, las danzas celestiales?
Son las nubes que nos tapan. Son los obstáculos, que todos debemos flanquear, superar, destruir.

¿Se está muriendo el tiempo? ¿Se acaban las ideas de coherencia?

Ya todos se pierde en una inmensidad oscura. Ni materia, ni vacío. tampoco energía. Es el tenebroso mundo de la mente sin tiempo. Donde las letras no existen, la coherencia se pierde como una aguja en un pajar, y la realidad no es algo más que lo que nos cuenta un ciego.

¿Donde estás, luz? ¿Dónde se fue lo racional? ¿Dónde lo irracional?

Y entre preguntas me pierdo en un lugar, junto a un tiempo muerto, muerto de viejo. Las lágrimas recorren mi cara, las puertas se cierran, el caos es total. La salvación se escabulle por puertas corredizas, mortales. Golpeo los costados sin más libertad que un canario en su jaula.
Piedra por Piedra, hice la prisión.

¿Sangre?¿Cuerpo?

La repulsión a la carne aumenta, porque su aproximación es inevitable. La mente se retuerce de locura absoluta. Posiciones imposibles.

X, Y, Z, Ñ...

¿Delfos?

Todo se mezcla. Mi nombre, tu nombre.... SU nombre. El amor, y el odio más profundo. nada se entiende, todo se supone. Las matemáticas ocultas del infinito copulan con los maniáticos incoherentes. Nada con sentido. O todo con demasiado sentido para comprenderlo por completo.

Algo será...

"Siempre que llovió, paró"...

Te espero, oh cielo, te espero...


(Piensen con el alma, disculpen esta locura. Meditenla con el corazón. Sólo ahí, lo incoherente cobra su sentido. Delfos)

16 de octubre de 2007

Errar

Bueno dejo aca un cuento q escrbi para Redaccion publicitaria, no quiero decir mas nada porq esta cosa me robata cada vez q escribo, (internet de mierda).
Bue hay les va:

ERRAR

Poco a poco sus ojos se adaptaban al ambiente que la rodeaba, el brillo que rebotaba sobre los blancos azulejos bañados en sangre seca la enceguecian, nada tenia sentido, y ese halo blanco que era producido por el reflector del techo la volvía loca, los susurros del cuchillo se sentían en la habitación contigua eran desquiciantes¿Por Dios que rayos estaba pasando?¿Donde se encontraba? nada tenia sentido... El caos nublaba su mente, observaba aterrorizada el entorno sin poder despegar sus miembros superiores de su cuerpo, sus ojos danzaban entre las manchas de sangre de los muros, la luz del techo blanca y pura que bañaba todo y la gran mesa que se encontraba a su lado con una serie de instrumentos filosos de acero inoxidable, le producían un gran temor y una senzación de desesperación, no podía moverse haci que continuó viéndolos todo por un largo rato, los instrumentos (que supuso eran de uso quirurgico) estaban perfectamente alineados sobre una bandeja, y tenían una esfera metálica bañada de sangre coagulada¿Que era aquella esferita?¿Por que estarían en ese lugar los instrumentos?y aun mas importante¿Porque estaría ella también en ese lugar?

¿Que ocurría? No podía recordar que rayos había pasado y no sabia que estaba pasando, recordaba haberse desmayado en la calle y despertar frente a ese hombre enorme que la miraba con sus ojos, y su expresión seria, acto seguido haber sentido una puntada en su cuello y desplomarcenuebamente.¿Quien era aquel hombre?¿Y porque no sentía su cuerpo?Miro hacia abajo...se encontraba desnuda, no le extrañaba enrrealidad, la situación ya de por si era extraña.

De pronto recordó el sonido del cuchillo, ese susurro era molesto, parecía que alguien afilaba algo, y por algún motivo no podía dejar de pensar en un cuchillo, el terror la domino¡¡¡¡nada lograba tener sentido!!!! y ese cuchillo seguía sonando desesperante-mente, mientras, el miedo la dominaba sintió que sus patas se despertaban, sus músculos estaban recobrándose, la anestesia dejaba de surtir efecto, y dentro de poco podría huir de ese desquiciante y aterrador lugar.

No entendía bien que estaba ocurriendo, pero no era normal, y tampoco parecía ser bueno, haci que huiría apenas pudiera notar que sus patas estaban activas nuevamente. De pronto sintió silencio y luego unos pasos, alguien se acercaba, debía tratar de huir, se arrodillo y luego se coloco en sus cuatro patas para saltar de la mesa, salto un metro hasta el piso y aterrizo como pudo,justo en ese momento la puerta se abrió y unas enormes manos la agarraron por el torso, empezó a ladrar y a rugir como todo caniche haría.

-Tranquila Wanda, tranquila, no tiene sentido que te pongas así-dijo el veterinario- mira bien que te salve la vida sacándote el balín del cráneo, y aparte me ensucias tes todo la sala de operaciones cuando vomitabas ¿a vos te parece?- el anciano comen-so a reír y de pronto el veterinario la soltó cerca del piso y saco del bolsillo un trozo de carne cruda-toma para que lo disfrutes, tuve que afilar el cuchillo para cortarlo, y cuando termines llamamos al teléfono que dice tu medallita y arreglamos para que vuelvas a casita.
PD:Se agradece cualquier aporte del señor delfos el cual ha desaparecido, por completo del coloso de DELFOS y a dejado de a cargo a balzhak del coloso de DELFOS.
Desde ya muchas gracias

21 de enero de 2007

Para cambiarle la onda, ahí va un cuento

Aca estoy, transmitiendo desde el pueblo costero de Las Toninas, soportando altas dosis de playa. ¡Que vida dura! Pero no se pueden quejar, ya que les posteo acá un cuento. Lo escribí hace bastante, pero es muy bueno. Más que cuento, es una construcción de personaje, pero igual me gusta mucho.
Ya me pareciá que tenía que postear algo un poco menos abstracto, por decirle de alguna manera, y postear algo que no tenga tanto que ver con mis propos sentimientos: Un personaje que tenga vida propia. Disfrúenlo:


Era una mañana fría y el cielo estaba cubierto de nubes. El detective Ernesto Ditray estaba, sentado, con un café en una mano y la mirada fija en la terminal de buses, esperando ya cansado a un nuevo detective ayudante.

Con sus escasos cabellos grisáceos, su mirada fría y dura, era un hombre imponente. Cuando era joven lo era aún más, pero a los 55 años y con bastantes kilos de más había perdido un poco el toque.

Y Ditray era, definitivamente, un hombre sin paciencia. No hacía más de 10 minutos que estaba allí y ya estaba dispuesto a levantarse e irse. Sin embargo, debía esperar a su nuevo compañero de trabajo porque “órdenes son órdenes”, y Ditray no era la clase de hombre que las cuestionaba.

El nombre del joven al que esperaba era Miguel Coldentoy, proveniente de un pequeño pueblito llamado Río Rojo, que se perdía en la inmensidad del mapa. A decir verdad, se escondía, ya que nadie podía ubicarlo nunca.

Ernesto soñaba despierto, y volvía a la realidad abruptamente cada vez que llegaba un bus. Nadie conocía al tal Coldentoy, por lo que debía esperar que este viera el cartel con su nombre que tenía a su lado.

Ditray tomó el último sorbo de café y arrojó el vaso de plástico a un tacho de basura. Registró sus bolsillos en busca de cigarrillos, pero no halló ninguno. Entonces recordó a su difunta esposa y su promesa de que dejaría el vicio de fumar y, a pesar de su creciente deseo, no se levantó a comprar otro paquete de cigarrillos y prefirió apaciguarlo con el buen vicio de mirar muchachas con curvas pronunciadas.

Observó bajando de un bus recién llegado a una hermosa joven pelirroja de pelo largo, con una pollera corta violeta y una muy escotada blusa roja. Para su desgracia, como su trabajo de detective implicaba fijarse muy bien en los pequeños detalles, eso fue exactamente lo que hizo, y encontró el resplandor de un anillo con diamante (o piedra preciosa o algo así, tampoco se las iba a dar de Sherlock Holmes), y también divisó a un muchacho, de una edad aproximada a la de la joven, que corrió hacia ella y le dio un abrazo de bienvenida. Después llegó lo que podría ser su madre (o su abuela, ya que parecía bastante anciana), con un carrito de bebé. La joven saludó a la anciana y luego sacó a la beba de su carrito y la sostuvo en brazos y la besó.

Esa reunión familiar hubiese sido muy bonita en otras circunstancias, pero a Ditray, que buscaba entretener la vista con mujeres de curvas ostentosas, le disgustó bastante y le arruinó la diversión, e inmediatamente se puso en búsqueda de otros cuerpos fabulosos. -Ya me imagino lo que diría Mónica si me viera observando mujeres- pensó Ernesto y se rió para sus adentros.
Su esposa, que había muerto hacia 2 años, ocupaba la mayor parte de sus pensamientos, tal vez más que cuando ella estaba viva. Ernesto recordaba solamente los momentos felices que había pasado con ella y, aunque habían estado casados durante 28 años, esos momentos escaseaban. Su esposa murió en un accidente de auto, pero el real problema era que el auto que se estrelló contra ella era un ladrón en fuga, que estaba siendo perseguido en ese momento por Ernesto. Él se culpaba de la muerte de su esposa, y la única manera de limpiar su conciencia era cumplir con todas las promesas que le había hecho. Ya había dejado la bebida, había vendido su colección de muñequitos de negritos que tocaban casi todo instrumento inventado (y hasta algunos por inventar) que eran totalmente horribles, pero que a Ditray le encantaban, y, además ya estaba dejando de fumar.

La única promesa que no había cumplido y que no iba a cumplir era dejar su trabajo de detective. Aunque a veces el trabajo fuera cansador y hasta perturbador, era su vida. Aunque, lo que en realidad le preocupaba a su esposa era que además, fuese su muerte. Pero a Ditray no le importaba en absoluto, prefería morir antes que perder su trabajo.

Ernesto se perdió en sus pensamientos, en sus recuerdos, recuerdos de épocas más felices, épocas con su esposa, la misma esposa que le había ayudado a resolver tantos casos. Y ahora que ella no estaba, se sentía incompleto, se sentía un solitario rodeado de gente. Y la soledad lo devoraba gustosamente por dentro, devoraba su alma, sus buenos momentos y el placer que le daba su trabajo. Cuando llegaba a su casa, grande y vacía, después de un día que de trabajo duro y sin sentido, escuchaba susurros del pasado, y una felicidad que no podría ser nunca más. Lloraba en silencio y sin lágrimas, en los rincones oscuros de su mente. Saludaba a la Muerte por los corredores de sus memorias y la saludaba con un gesto con la mano, como si fuese un compañero de toda la vida. Ditray no odiaba a la muerte, era inevitable, y con su trabajo la veía tan seguido que eran casi amigos. Ditray, además de culparse a sí mismo, culpaba al destino, pensado y escrito por Dios. Simplemente los odiaba.

Por cada día que pasaba, peor se desempeñaba en el trabajo. Allí sólo tenía enemigos y no era muy reconfortante. Ditray no tenía amigos, no tenía familia, no tenía nada más que su trabajo, y ya lo estaba perdiendo.

-¿Detective Ditray?-.

Ernesto se sobresaltó y miró para atrás. Un joven, de pelo castaño, flaco y pálido lo observaba.

Era Miguel Coldentoy.

8 de enero de 2007

Paisaje verde y rojo

Era la naturaleza de lo Inevitable que lo invadía. Y él lo sabía, y lo hacía temblar.
Ésa ciudad, tan gris y grotesca en todas sus formas, lo asfixiaba lentamente, y en varias ocasiones había querido escapara de sus garras gigantescas.
Pero si lo hubiera logrado, no estaría allí en este momento.
Desde dentro de su casa, José soñaba con lo de afuera. Imaginaba aventuras, vivía pacíficas fantasías de felicidad verde. Podía pasar horas mirando las plantas de su pequeño patio, llamando a los héroes de su mente a jugar con él en esos diminutos (y aún así enormes) mundos.
¡Qué feliz sería José de Ciudad si fuera José de Mundo! O aún José de Afuera. Pero simplemente esa no era su naturaleza. Hay quienes dicen que si José hubiese aceptado ser de Ciudad ,y no de otro lugar, habría sido (y sería hoy) más feliz.
Sin embargo, esta historia no trata de especulaciones, así que de ellas me abstendré. La cuestión es que José de Ciudad no era feliz, y quería ser José de Afuera. Lo cual es perfectamente aceptable, si no fuera porque le gustaba más añorarlo que serlo realmente.
Y lo estaba intentando de nuevo. Iba a dar un gran paso en su vida, ¡todo iba a cambiar!...


Pero sucedió. Aquello era imposible de evitar para José: Retrocedió.

Si sólo hubiera avanzado... pero decidió no hacerlo. Eligió sufrir, eligió su cárcel. Eligió morir.

Y cada vez que José retrocedía, la esperanza de la felicidad moría un poco. Él se comía a sí mismo, y con el tiempo no quedaría nada.

Al retroceder, José cometía suicidio. Manchaba sus manos con su propia sangre.


Y él lo sabía... y lo hacía temblar.

18 de diciembre de 2006

Palabras de una noche lluviosa

Era una lluvia melancólica. El aire pasaba entre las hendijas de la persiana y la habitación estaba llena de recuerdo de calor. De a momentos un rayo iluminaba el cielo, las gotas, el silencio. Silencio que había dejado el violín, desafinado, empolvado, entristecido en una esquina. Encerrado, espectante de un día que tal vez no llegue nunca. Observador de dolor.
Y así, bajo dulces aromas; bajo imágenes de fantasías distantes, e increíblemente cercanas; con el caer de las gotas, me proyectaba hacia el pasado cercano, hacia media hora atrás en el tiempo.

Ése haz de luz, que tan hermosamente se proyectaba en el cielo nublado nocturno. Lasi ideas de un encuentro, ficticio, falso, inexistente.
Y comenzó a llover. Como pequeñas esferas de plata, las gotas se revelaban en un camino luminoso, dirigido al infinito, y detenido en lo cercano. Distancias, distancias. Cuando lo mucho es poco, y lo poco mucho.
La genial orquestación acuosa iba en aumento, provocando colores en el haz antes blanco. ¡Cuánta belleza puede entrar en tan poca cosa!
El golpe imaginario de un granizo inexistente me catapulta, de realidad a realidad, hacia más allá. Lejos, muy lejos de la Percepción (o tal vez, más cerca que nunca).
Cabalgando a pelo un cristal luminoso, emanado de la lluvia y de un rayo misterioso, me voy por la Vía Láctea. El Universo , en su máxima gloria, se comprime y expande, creando en mi boca todos sus sabores. Los de ella.
Veo una colisión celestial, un abrazo de titanes, un grito de galaxias ( allá, por donde el ruido duerme, y tus silencios me acarician).
Con el trueno (ese gran rugido paralizante, leónico) nacen tus pestaneos, y un esbozo de sonrisa. Tu perfume, dulce aroma floral, hermoso y placentero, eterno, nace del golpeteo de la lluvia en mi alma desnuda y sola.
Como el arco contra las cuerdas, veo la suavidad de tu piel. Oigo su sabor. Degusto su calor.
Me pierdo en tu alma, tus ojos. Me maravillo con las estrellas, las galaxias, que parecen la resina que cae de la crin del arco. Resina que cae en tus pupilas oscuras, hipnóticas.
Las cuerdas resuenan con la percusión; la lluvia, con el rayo. La luna me mira, sin mirar. Voy a su encuentro como lo hago con ella. Distancias. Se unen los cuerpos celestes, en una fusión caótica, ordenada... Sincronizada.

Vuelvo a mi casa, sin haber salido, pero todavía queriendo más de ella.

Mañana veremos, ya veremos.

29 de noviembre de 2006

La flor roja

Bueno parece que tenia que volver a escribir, aunque sea un cuento cortito, así le hago la competencia a Delfos que la cortó con lo freak (que dicho sea de paso, gracias DIOS MIO) y ,que dicho sea de paso : ¿qué PASÓ por que la cortaste tan de sopetón? Bué, nada de chiste, ahora a por el cuento.
Ah, y gracias a dos personas que firmaron recientemente, Kamikaz3 y agos, una de estas chicas la conozco, la otra, puede que también, pero firmo errada, tenías que firmar el de Delfos, eso solo, igual muchas gracias a las dos.

La flor roja

En mi tierra desde el principio al final de los tiempos solo hubo nieve, siempre fue igual y siempre lo será. En éste lugar se desarrolló la historia que relataré a continuación, ésta es la llegada de la flor roja a mi gente.
Mi pueblo era un pueblo tranquilo, un pequeño pueblo ubicado dentro de un bosque, este bosque estaba ubicado en la base de una montaña, y debajo de el había un pequeño valle o si lo prefieren un hundimiento debajo del nivel del bosque. Mi pueblo hacía lo necesario para vivir en el bosque en paz y armonía con él, vivíamos sin comodidades, sin preocupaciones, haciéndose cargo cada uno de lo que necesitaba y lo que quería, siendo así, vivíamos en paz entre nosotros y nuestro entorno, siempre fue igual.

Pero un día llegaron unas criaturas que sin pedirle permiso a nadie se instalaron en la base del valle sobre el cual estábamos ubicados. Éstos seres eran altos y con pieles de diferentes tonos (o colores si lo prefieren) que colgaban ajenas a ellos; se movían de forma tosca y rápida, eran muy laboriosos, y muy numerosos. Al principio pensamos en echarlos del valle, pero eran demasiados para poder librarnos de ellos. Debimos esperar y ver, tampoco hasta el momento le habían producido daño alguno a nuestra gente.

Ellos, al llegar, comenzaron a instalarse, pusieron unas pieles con extrañas formas en una postura incomprensible, atándola con pelos de gran tamaño y clavándolos con ramas de árbol en punta.
Y por más extraño que suene, así formaron cuevas. Éstas cuevas terroríficas, ya que representaban la muerte en sí, estaban hechas con pieles que eran ajenas a estas criaturas, por consecuente debían ser de otra raza. Vivían de la matanza con solo la necesidad de estar bien y no de alimentarse como nuestro pueblo, y eso no seria perdonado.

Sus cuevas hacían un circulo enorme q cubria todo el valle, en el cnetro del circulo quedaba un pequeño espacio vacio. Todas las entradas miraban a este espacio vacio, el cual no tardaron en llenar con trozos de árboles, nuestros árboles, árboles q probenían de nuestro bosque y que habían sido arrancados y mutilados. Árboles que antes habían dado vida, que habían acaparado con su sombra a mi pueblo en los días que el calor bajaba del cielo, y ellos eran quienes anunciaban la llegada del cambio de estación, estas bendiciones que la tierra nos habia ofrecido que nos regaban con su amparo, habían sido destruidas por estas criaturas. Ésto hizo enojar mucho a mi me gente y a mi, pero seguimos observando ya que veíamos que eran seres de cuidado.

Observamos todo el día sin perder un solo movimiento, esperando la noche para actuar y acabar con esta terrible amenaza a la naturaleza. Pero cuando empezó a oscurecer, algo asombroso ocurrió, de dentro de una de las cuevas uno de estos seres sacó un tronco, del cual salía un viento espeso como la niebla. Éste viento, según tengo entendido, era llamado por ellos "humo", y mientras avanzaba este ser que cargaba el tronco, el resto del pueblo le hacia reverencia.

Al llegar a la masa de árboles asesinados colocó el tronco cerca de esta pila de retazos de árbol, arranco algo de pasto seco del piso, y lo puso en un extremo dentro de el tronco. Mientras, el resto del pueblo echaba pasto seco dentro de la pila de ramas ,que ya casi no se distinguía del piso, ni por la cantidad de pasto que la cubría, ni por la oscuridad que ya había devorado todo, y que solo la gran esfera blanca la sacaba en parte de las penumbras.

Así fue que decidimos acercarnos, yo y otros dos, a ver que ocurría, y luego comunicárselo al resto de el pueblo. Nos acercamos todo lo que pudimos sin ser vistos por los seres que estaban en el circulo esperando... así fue como vimos que el ser que portaba el tronco retiraba el pasto, y que en su punta había una hermosa flor, una flor danzante, y diferente a todo lo demás tenia un color particular era roja. Ésta flor roja brillaba como el mismo astro que alumbraba el día, ésta flor era hipnótica, irresistible, estaba embrujada, producía una atracción extraña, que inducía a una quietud casi perpetua. Y ella seguía danzando al compás de los gritos de la multitud que la alababa, y mientras la flor danzaba, fue colocada suavemente en la masa de troncos, y toda esta belleza se transformo de pronto en algo monstruoso. La flor produjo un jardín, que se extendió rápidamente, casi instantáneamente, sobre la sangre del árbol, sobre el pasto seco, y en un enorme grito esa magia antes descrita se transformo en miedo.
Pronto los comensales a la aparición del enorme jardín rojo se levantaron de un salto, y al unísono comenzaron a saltar y gritar en un estrepitoso rito alrededor de este hermoso y atemorizante jardín. Y entre las sombras del miedo producida por esta raza adefésica, vi acercarse al maldito jardín a uno de los dos compañeros que me habían seguido. Él intentó acercarse sin ser visto al jardín, y pude ver en sus ojos todo lo que había sentido, remontándome un momento hacia el pasado. Se acercó para olerlo, lo vi claro, pero lo que casi no entendí fue lo que ocurrió luego.

El insertó su gran hocico cerca de esta flor y de pronto, como apresado, intentó zafarse de ella: la flor se había agarrado de su hocico y el intentaba librarse. La brillante y maléfica flor escalo por su nariz, y rápidamente llego a plantarse sobre todo su cuerpo. Con mi otro compañero nos acercamos velozmente para ver que podíamos hacer, pues gritaba, aullaba de dolor.
Al llegar junto a el intentamos sacarle la flor de encima suyo, pero estaba demasiado apretada casi como si formara parte de su blanco pelaje. Ésta flor emanaba un calor tal que dolía, y por si fuera poco la maldad de esta gente se nos haba adherido al cuerpo a mi y a mi otro compañero, ya éramos parte del jardín.
A continuación todo es borroso, recuerdo el calor y el dolor mezclados entre el gozo y el odio por la flor, que me había apresado. Recuerdo que mis compañeros corrieron al bosque en busca de ayuda, y yo retorciendome en varias de las cuevas de estos seres. También corrí hacia el bosque pero caí en su blanco camino y sentí el alivio, me tire en la blanca tierra q cubría el suelo y luego la oscuridad.
Desperté al día siguiente por la caricia de mis compañeros, ambos habían descubierto lo mismo que yo al poco tiempo, y habían sobrevivido. Fuimos a vigilar a los seres del valle tres días después, pues sabíamos que no seriamos bien recibidos, en el valle solo encontramos los retazos de lo que antes habían sido los asentamientos del pueblo. El jardín todo lo devoró: cuevas, pieles, y su propio pueblo fue devorado por esta hermosa flor de la cual ellos creían, tenían control, pero nadie controla ni controlara, esta voraz flor que todo lo devora y cuyo nombre es... bueno supongo qu ya lo saben.


Creo que dije que lo iba a escribir y lo escribí, re flayero no¿? bueno la cosa va así q lo disfruten si pueden, tratare de sacarle todos los errores de ortografía disculpen los pocos que le queden pero es ací como escribo, rápido aparatoso y con errores(muchos) de ortografía.
Bueno chau y suerte.

Quiero cerrar con una frase q se me ocurrió y por hay a alguien le sirva:"Acaso si te sientes en las sombras, lo mejor no es sentarte a esperar que prenden la luz, hazlo tu mismo, y a veces solo hace falta abrir los ojos para verla"

Bue ahora si chau loko q les valla bien!!!!

26 de noviembre de 2006

Nunca.

"¡Ja ja ja!" rió un hombre. "¡Mirad a aquel pobre viejo! ¡Intenta sacudirse su cuerpo como un perro las pulgas!"

Toda la corte rió y se mofó del viejo.

Una mujer en una esquina lloró. Comprendía al pobre anciano.
Aún ella, con sus finos labios, sus ojos de cielo, su pelo de fuego, su belleza sin igual, sentía la necesidad de quitarse aquella prisión carnal.

Pero sin morir.

Lo intentó mil veces, y no pudo. Y a cada minuto que su alma permanecía en ese cálido y dulce envase, se oxidaba, se corrompía. Se sublevaba a cuestiones banales, se besaba con lo irrelevante, se prostituia con la superficialidad.

Pero sin morir.

El viejo intentó sacarse el cuerpo nuevamente, y por poco se quita la vida.

Allí el problema. ¡Es que se encuentran tan fuertemente unidos!

Por supuesto la corte entera rió de nuevo. Una mujer rió tanto que su peluca salió disparada y fue a caer en la carroza del Duque, que, asustado, brincó por la ventana y su cráneo fue aplastado por un caballo.

Pero sin morir.

Agonizó largamente, y nadie lo notó, puesto que los ojos de la corte entera estaban cubiertos de lágrimas, y nadie escuchó los gritos por las fuertes carcajadas que emitían. Así murió el Gran Duque. Como si nada pasara, sin que a nadie le importara, sin que nadie lo recordara, nunca.

Nunca.

Lo enterraron en una fosa común, porque entre todo el alboroto, un lunático de la calle lo despojó de sus ropas, y como ya ni cara tenía, nadie lo reconoció. Ni a nadie le importó. Su mujer no lo buscó, no preguntó, ni se preocupó.

Nunca.

Y la única testigo era la joven de cara de angel, pelo de fuego, cuerpo esbelto, con gracia, adorable, gentil, hermosa como la belleza misma. O más. Se apoyó horrorizada en una pared de piedra, y se cubrió de la realidad tapándose la cara con las manos.

Pero no pudo evitar mirar. Corrió un dedo, y luego otro. Siempre hizo lo mismo y no lo dejaría de hacer.

Nunca.

Anciano, Duque y Bella se miraron. Todos morirían, queriendo vivir, buscando vivir, pidiendo vivir. Ninguno viviría lo que hubiera querido vivir, el tiempo que hubiera querido, ni la manera en la que hubiera querido. Nunca. No vivían, ni morían tampoco. Se encontraban en la nada, sin escapar, sin caer y sin volar.

Todos esperaban un destino diferente, pero equivalente. Morirían sin morir. Esperaban sin vivir. Permanecían sin actuar. Pasaban sin dejar rastro.

¿Estaban; serían; morían?

No, ninguna de ésas.

Nunca.

29 de abril de 2006

Impresionismo modificado


Estaba al pedo y se me ocurrió hacer esto.... No es nada del otro mundo, pero bueno. Para no ser tan chanta, voy a escribir algo, y que salga lo que salga:


Entre las flores te encontrabas, y no pensabas nada. Solamente disfrutabas del momento, del aroma.
Las pintaste con tu sangre, estaban rojas. "Sortiem adjáh", enunciaste.
Comprendí que aquellas flores eran tu cuerpo, y tu alma el cielo eterno. ¡Forjando el acero estais matando a la Bella, hombres! Nadie respondió mi grito. Así como en el espacio no se propaga el sonido por la falta de aire que lo conduzca, las palabras no producen efecto en los hombres sin alma.
Sin poder hacer nada para salvarla, decidi acompañarte. El fuego de nuestra pasión consumió tu cuerpo, y lo liberó hacia el cielo.
Te extraño desde entonces. El ser Humano a creado peores cosas que la espada. Ya es mi Fin, el de todos, en realidad. Iré a acompañarte. ¿Puedo? ¿Me perdonas? Gracias.

15 de febrero de 2006

El Amo y el Señor

Bueno, por primera vez presento un cuento que nada tiene de acertijo. Es incluso un cuento algo extraño (o así es para mí), no es para nada realista, pero creo que tiene cierto "gustito", también es un poco cíclico. Espero que les guste tanto como me gusta a mí.

El Amo y el Señor

Se revolcó entre las hierbas el cuerpo magullado de la bestia arcana. Azotada desde el infinito por su maligno Amo, sufría y agonizaba, deseosa de morir. Hasta que el destino llevó a la puerta de su prisión milenaria un retazo de tela azul. En él unas palabras rojas bailaban con increíble gracia, y su color vacilaba levemente en los movimientos más audaces. Con su danza creaban imágenes en la mente de la criatura que observaba, atenta, todo movimiento y todo detalle. Eran imágenes maravillosas de libertad y paz, creadas como solo la literatura puede crear.
Así conoció la libertad la bestia, y así aprendió a desearla, a quererla y a soñarla. Gracias a ello olvidó a la muerte, y con aquel olvido voluntario creció en ella el deseo de rebelión. Creció una ira incontrolable hacia su captor eterno, que la había privado de todas las maravillas que el mundo ofrecía.
La furia aumentaba a cada azote, a cada tormento y a cada segundo de cautiverio. Un círculo se había creado. A cada enojo correspondía un golpe y a cada golpe un enojo.
Entonces, el enojo se convirtió en furia, la furia en ira y la ira en cólera. La insolente bestia se reveló contra su Amo y Señor. La noble criatura, harta de morir , poco a poco; ejecutada todos los días por el verdugo que la apresaba, deseó la libertad más que cualquier otra cosa.
Y fiera la bestia devoró sus cadenas, e incendió con el flamante deseo aquella cárcel que la había retenido los infinitos tiempo pasados. Se elevó hacia los cielos nublados y cara a cara se vió con su mutilador. Cicatriz por cicatriz igualó su condición y la bestia, vencedora, encarceló al perdedor.
Lo despojó de sus ropas azules de criatura libre y las rompió en millones de pedazos que volaron con el viento. En forma de recompensa, los cielos ,ahora azules, le tejieron aquellas ropas especiales.
La bestia aceptó el regalo, pero se negó a perdonar a su antiguo captor. Enceguecida por la venganza silenció a los cielos y los tapó con nubes, para nunca más escuchar la palabra "perdón". Tomó las armas que habían sido de su actual esclavo, y lo azotó por todos los tiempos.
Se había convertido en el Amo y el Señor.